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Alvaro Toledo

Nace en Madrid (España) en 1965

Técnicas: óleo sobre lienzo y tabla, carbón sobre papel y tabla

Formación - 1983-88 Estudia en la Facultad de Bellas-Artes de San Fernando de la UCM. Licenciado en Bellas Artes. Especialidad de Pintura.

1999 Medalla de Honor en el "IV Premio de Pintura" - Arquitectura y Paisaje Urbano- de la Fundación Antonio Camuñas. Madrid

1997 Primer Premio en el "XV Premio Penagos de Dibujo" de la Fundación Cultural Mapfre Vida. Madrid

1992 Primer Premio del Excmo. Ayuntamiento de Villa del Río en el "III Concurso Nacional de Pintura Pedro Bueno". Ayuntamiento de Villa del Río. Córdoba

Colecciones:

- Ayuntamiento de Villa del Río. Córdoba
- Colección Acciona, Madrid
- Colección Endesa, Madrid
- Fundación “Estudio”.Madrid
- Fundación Mapfre-Vida, Madrid
- Fundación Antonio Camuñas. Madrid
- Comunidad de Madrid

Exposiciones individuales:

2002
- Galería Vértice. Oviedo

2000
- "Pinturas, Carbones y Aguafuertes". Galería Ansorena. Madrid

1999
- "Obra última". Galería La Aurora. Murcia

1998
- "Álvaro Toledo". Galería Ansorena. Madrid

1995
- "Álvaro Toledo". Galería Miguel Espel. Madrid

1991
- Sammer Gallery Modern Art. Madrid
Sala de Exposiciones García Castañón. Caja de Ahorros Municipal de Pamplona. Pamplona

Exposiciones colectivas:

2003
- Art Miami´03. Stand Galería La Aurora. Murcia
- "Espacios" Galería Ansorena, Madrid

2002
- Estampa´02. Stand Obra Gráfica Original, S. L., Madrid
- "La mirada realista". Palacio Los Serrano, espacio cultural de Caja de Ávila. Ávila

2001
- Galería Vértice. Oviedo
- "Nocturnos". Galería Leandro Navarro. Madrid

2000
- "Paisajes humanos y urbanos". Edificio A.T. Kearney. Madrid
- "Fragmentos". Galería Ansorena. Madrid

1999
- "Realidades". Galería Ansorena. Madrid
- "Mirar Madrid". Centro Cultural Casa de Vacas. Madrid
- "Estampa 99". Madrid. Stand Galería La Aurora. Murcia
- "Rosas para el 2000". Galería Leandro Navarro. Madrid

1998
- "Propios y Extraños". Galería Marlborough. Madrid

1997
- Galería Rafael. Valladolid

1996
- "Artistas de “Estudio". Sala de Exposiciones de la Institución Libre de Enseñanza. Madrid
- "Van Realisme naar Abstractie, Tentoonslelling van 18 Spaanse Kunstenaars". Pulchri Studio. La Haya. Holanda
- Galeria Nolde. Navacerrada. Madrid

1995
- Galería Nolde. Navacerrada. Madrid
- "Belgium Gent International Art Fair".
- Lineart’ 95. Gante. Bélgica. Stand Galería Sammer. Madrid

1994
- "Realismos". Centro Cultural del Conde Duque. Madrid
- ARCO' 94. Madrid. Stand Galería Sur. Montevideo
- "Joaquín Millán, Alvaro Toledo". Galería Ansorena. Madrid
Galería Cartel. Granada

1993
- "Arte, Cultura, Crisis". Sala de Exposiciones del Círculo de Bellas Artes. Madrid
- "Guillermo de Juan, Javier Pérez Prada, Alvaro Toledo". Galería Ansorena. Madrid

1992
- National Museum of Fine Arts. Valleta. Malta
Europe Art, 92. Ginebra. Stand Galería Sammer. Madrid
E. P. Galerie Edt Pdzus. Düsseldorf
Art Chicago, 92. Chicago. EE.UU. Stand Galería Sammer. Madrid

1990
- "Encuentros en la Realidad". Sammer Gallery Modern Art, Madrid
Art Chicago 91. Chicago, EE.UU. Stand Galería Sammer. Madrid

1989
- "Nuevos Creadores y las Técnicas Pictóricas". Galería Kreisler, Madrid

1988
- "Exposición Fin de Carrera, Alumnos de Quinto Curso". Facultad de Bellas Artes de la UCM. Madrid

El espacio impasible:

A mediados de los años sesenta del S.XX, en un clima generalizado de protestas y reivindicaciones, surge con fuerza en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, un interés por desarrollar un nuevo lenguaje pictórico que se alejara tanto de las corrientes abstracto expresionistas imperantes en aquel momento, como de otras figuraciones emergentes, inspiradas en el Realismo Social de los años treinta o en la misma publicidad (Pop-Art). Se trataba de encontrar una forma de expresión mas depurada que sin pretender la recuperación de un extinto y olvidado academicismo, pudiera revelar el mundo particular e íntimo de cada artista. Una pintura que, de forma casi revolucionaria dentro del contexto de esa época, profundizase sin límites en aspectos ilusionistas de la imagen. La figura catalizadora de este movimiento sería Antonio López García, un personaje relativamente aislado dentro del panorama artístico de su tiempo, que desde hacia unos años sorprendía a críticos y aficionados con un tipo de pintura que ya se conocía como Realismo Mágico. Vicente Aguilera Cerni no dudaba en afirmar, en uno de sus influyentes ensayos, que “La de A.L. es la pintura más enigmática que se ha hecho en España en la última década”.

En muy poco tiempo se irían consolidando varias tendencias dentro de este rompedor movimiento, algunas aparentemente contrapuestas - como los que abogaban por una pintura ‘del natural’ o los que defendían la libre utilización de fotografías como apoyo en el proceso creativo - y que sin embargo sentarían las bases de lo que se conoce desde entonces con cierta ambigüedad, como “Realismo Español Contemporáneo”.

Aunque esta forma de expresión plástica no tardaría en ser relegada a un segundo plano dentro del panorama artístico, tras la irrupción de otros movimientos, no sólo ha seguido vigente a través de sus primeros protagonistas, sino que han ido apareciendo paulatinamente nuevas figuras de una tercera generación, como José Manuel Ballester, Luis Mayo, Carlos Díez Bustos, Félix de la Concha o Alvaro Toledo, quienes, cada uno a su manera, han seguido aportando nuevas ideas y experiencias a esta particular manera de entender la pintura.

En el caso de Toledo resulta especialmente revelador su forma de redescubrir el genero del bodegón sin aparentemente romper con ninguno de sus convencionalismos y pintando del natural como sus más relevantes antecesores. No cabe duda que es plenamente consciente de sus reglas y limitaciones. Sabe que la Naturaleza Muerta en la historia de la pintura, siempre ha sido un sistema de representación en continuo cambio y evolución, directamente relacionado con las transformaciones de la sociedad y del discurso artístico. A través de realidades, fantasías y emblemas, los bodegones, han sabido reflejar ciertas actitudes que las personas mantienen hacia sus objetos cotidianos. También han sabido mostrar de forma inusitada como los artistas han sido capaces de ir gradualmente reinventando un lenguaje visual sin apenas alterar su iconografía.

Así vemos como los bodegones de Toledo son representaciones de una realidad contemporánea, de un espacio impasible pero sin dejar de ser directos herederos de esa tradición española que hizo exclamar a Charles Sterling en su introducción a la muestra “El Bodegón desde la Antigüedad a Nuestros días” en la Orangerie (1952): “Durante el S.XVII los pintores españoles supieron imbuir este genero de un sentimiento y un aliento jamás alcanzados anteriormente. Eligieron como modelos los objetos más cotidianos y humildes que tenían a su alrededor para luego cargarlos con una inmensa fuerza emotiva utilizando únicamente líneas y colores y sin recurrir a los simbolismos literarios del que hacían uso los pintores holandeses en su cuadros de Vánitas.”

El proceso de selección de los objetos representados ha estado tradicionalmente influenciado por el papel que estos han ocupado en el contexto de una determinada sociedad. A pesar de que esos objetos pueden parecer genéricos, - un jarrón con rosas, otro con unos cardos y un tercero con unos nísperos, pero igualmente una mesa de trabajo - como sujetos, pertenecen a una época y su elección ha sido determinada por el lugar que ocupan en un contexto cultural e histórico concreto. Como afirmaban los comisarios de la exposición que el MOMA de Nueva York organizó en 1997 sobre los Nuevos Bodegones: La elección deliberada de esos objetos sobre otros, los convierte directamente en objetos de deseo.

Toledo introduce en uno de sus cuadros un espléndido florero de cristal de Alvar Aalto para recoger esas ramas de níspero que inmediatamente nos traslada a una experiencia vital, indicándonos sus gustos y escala de valores, pero también a un contexto cultural especifico. Lo mismo ocurre con la aparición del anacrónico marco de un espejo de estilo barroco. Es su elección, como la luz y el ambiente que le dan vida. Esta ahí porque es su particular objeto de deseo. La mesa de trabajo que nos muestra en otro cuadro solo puede ser la suya y si analizamos los objetos representados sobre ella, nos cuentan una historia personal que despierta inmediatamente la imaginación. Algo parecido ocurre con el espacio donde se enmarca ese bodegón, puede ser un contexto neutro pero también algo tan concreto como el patio de la Fundación Joan Miró. Y sin embargo, no nos engañemos, no dejan de ser representaciones ficticias de esos objetos, de esas vivencias, simulacros de la realidad creados por un artista que domina todos los convencionalismos para luego alcanzar su meditado objetivo. Sabe como jugar con las apariencias, interpretando y articulando los elementos que tiene a su alcance para terminar convirtiéndolos en un paradójico espejo de su tiempo.

Javier Mazorra

Obra expuesta:

1. Interior con ventana y nísperos. 2001
(óleo sobre lienzo y tabla, 122 x 185 cm.)

2. Cardos y arena. 2001
(óleo sobre lienzo y tabla, 60 x 60 cm.)

3. Pruno en penumbra. 2001
(óleo sobre lienzo y tabla, 60 x 60 cm.)

4. La mesa y nocturno. 2002
(carbón sobre papel y tabla, 120 x 160 cm.)

5. La noche I. 2002
(carbón sobre papel y tabla, 60 x 60 cm.)

6. La noche III. 2002
(carbón sobre papel y tabla, 60 x 60 cm.)

7. Taller. 2002
(óleo sobre lienzo y tabla, 160 x 120 cm.)

8. Laurel y florero de Alvar Aalto
. 2002
(óleo sobre lienzo y tabla, 60 x 50 cm.)

9. Rosas con luz alta. 2002
(óleo sobre lienzo y tabla, 50 x 60 cm.)

10. Aire en las ramas. 2002
(carbón sobre papel y tabla, 100 x 100 cm.)

11. Rosas 1. 2002
(Carbón sobre papel y tabla, 60 x 90 cm)

Obra Seleccionada 

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