La
obra pictórica de César
Luengo aparece representada en
dos planos: Uno de lectura estrictamente
visual que describe realidades físicas
cautelosamente enunciadas; otro de lectura
artística, de lectura sutil, que
colorea y oscurece el espacio pintado con
su fuerte carácter nostálgico.
La nostalgia que
expresa en sus óleos César
Luengo, es una nostalgia nacida
de un sentir que no descubre su anécdota
más profunda, ni desvela las causas
que la originan, consiguiendo que los motivos
que se asientan en las imágenes parezcan
poco importantes, historias / motivos que
se vuelven entonces señas secretas
emboscadas en las realidades que miramos.
Con este talante,
su trabajo sólo muestra texturas.
Sus superficies eluden hasta borrarlas las
huellas, las arrugas, los surcos que inevitablemente
produce el tiempo al ser pintado.
César
Luengo se mueve voluntariamente
en el terreno soñador de la nostalgia
y pide al espectador que con su mirada despierta
le ayude a mantener el eje que él
establece entre la realidad y su persona,
pues sabe que no se puede mantener una comunicación
entre el recuerdo y el presente sin el concurso
de los dos deseos, solamente así
su mundo podrá ser visitado. |