| En
el jardín:
El
jardín, motivo de no escasas composiciones
pictóricas,adquiere aquí la
dimensión de "real", entendido
el témino con el doble significado
de pintura realista y de medio cotidiano
en el que se mueve el pintor.
Este jardín que hoy vemos pintado,
es el espacio externo que rodea su estudio.
De ahí el título del proyecto
- En el jardín -
y de ahí que, sin temor a dudas,
pueda asegurar el autoencuentro que en este
caso se ha producido entre la realidad y
el arte, entre el arte y la vida.
Si en palabras de Peter Sager:
"el medio es la realidad", estas
pinturas han sido impecablemente realizadas
en un medio cotidiano: el jardín
que fue surgiendo realmente de la mano del
pintor. Una vez configurado tal cual es
hoy, temeroso de perder aquello que hizo,
dispuso su caballete frente a los acantos,
la palmera, las hortensias, la chimenea...
y comenzó a pintar.
En un planteamiento trans-real, el espacio
y el tiempo han adquirido también
categoría estética en este
grupo de obras. Así las estaciones
del año, sugerencia del paso del
tiempo, aparecen representadas en la elección
de los motivos centrales:
Invierno-Acantos,
Primavera-Glicinia, Verano-Palmera, Otoño-Viña
roja.
En
ese proceso sin tiempo que implica una
pintura del natural, la elaboración
pausada de cada fragmento conduce inevitablemente
a la obtención de una riquísima
variedad de calidades y matices fuertemente
expresivos en el intento de ahondar en la
esencia y el misterio de los objetos que
nos rodean.
Esta
pintura seduce por la impresión de
juego con la materia, con la luz, con el
color, que toda obra de arte entraña
en si misma y traspasa las barreras del
formato convencional para convertirse en
cconjuntos simbólicos capaces de
capturar espacios lejanos al punto de vista
adoptado.
Eduardo
L. Arigita es el artífice
y pintor de "su" jardín. |